miércoles, 18 de diciembre de 2013

La medida adecuada.


El mayor reto al que se enfrenta un practicante de Wing Chun
No son ya las desacostumbradas posturas, ni la preparación en el tiempo de los tendones y ligamentos a utilizar, sino la medida exacta para sí mismo de todos los conceptos.

Las medidas siempre han sido algo ambiguo y, aunque no lo fuesen, siempre hay que contar con que el movimiento ha de ser dinámico, dispuesto a cambiar en cuanto se necesite.

Empecemos por el principio. No hay medidas exactas para las posturas, las fuerzas empleadas o la longitud de los pasos, pero sí que hay una forma de acotarlas, que puede llegar a ser hasta meditativa. Para ello, sólo tenemos que acercarnos a algún libro antiguo, o mejor dicho para la mayoría de nosotros una traducción aceptable y, leer eso que casi nadie suele leer, esas “canciones antiguas” que por supuesto ni siquiera riman porque son la traducción de otro idioma pero que guardan la mayoría de las cosas que preguntamos y no nos saben responder.

En una de esas “canciones” del mandarín antiguo escritas por un famoso general de forma casi hipnótica se repite constantemente casi lo mimo... “la espalda parece recta, pero no lo está, los brazos parecen estirados, pero no lo están, las piernas parecen estiradas, pero no lo están, la espalda parece curvada, pero no lo está, los brazos parecen curvados, pero no lo están...”

Hace muchos años, en un curso que realicé, un maestro de origen chino bastante mayor, nos repetía a todos en un ingles un tanto raro: “No too much, no too much”. Y yo siempre me preguntaba interiormente ¿Y cuanto es demasiado?. Tardé años en darme cuenta que había tenido respuestas en libros viejos de esos con las tapas destrozadas de tanto mirarlos.

“...la espalda parece recta pero no lo está, parece curvada pero no lo está” ¿Cuándo está demasiado curvada? Cuando en ningún momento parezca recta. Ahora una vez comprendido el sentido de esta arma... solo necesitamos afinar la puntería. De esta forma el camino será fácil. Sólo puede llevarnos toda una vida.

J. R. Moreno.