lunes, 4 de marzo de 2013

El concepto de vacío.



Demasiadas veces veo comportarse a supuestos forofos de las artes marciales como auténticos idiotas. “Que si este profe es mejor que si el estilo de este es mejor que si mi primo... que si Superman es mejor que Spiderman...”

Hace poco alguien tuvo la osadía de preguntarme algo parecido:

- No sé. Respondí. -Yo no me dedico a criticar a la gente. Me dedico a entrenar y a enseñar. No tengo tiempo de leer comics.

 
Lamentablemente esa suele ser la actitud de muchos, que... inmersos en un mundo irreal de fantasía, no saben sino menospreciar a otros para intentar que, al menos en su cabeza, lo que piensan parezca coherente.

Luego están los de los desafíos... esos que se sienten tan inseguros que no ven otra forma de intentar acabar con su miedo retando a los demás, eso sí, calculando de antemano su superioridad física (y a veces la distancia) antes de actuar.

Y luego, los que van por ahí haciendo daño, si no físico, si psicológico, para enmascarar su complejo de inferioridad; sí, hablo de esos de los que todo el mundo dice:
   “Y que nunca se lleven su merecido...”.

Los fantasiosos de cómic nunca entrenaran, ni sabrán lo que es el esfuerzo, ni la autosatisfacción de haber conseguido algo con perseverancia.


Los inseguros e insensatos encontraran todavía más inseguridad.


Y los espoleados por su complejo de inferioridad... Aunque muchos no lo crean, siempre terminan por encontrar a alguien a quien no hacen daño, sino al que encolerizan, y entonces, acaban corriendo lo que no está escrito por un tiempo indefinido, a veces incluso cruzando fronteras.


A las artes marciales hay que acercarse vacío de intenciones, de técnicas y conceptos aprendidos con anterioridad y sobre todo de soberbia.


El único equipaje que debemos llevar es tesón y ganas de trabajar.

Por otro lado no es cierto esa especie de chorrada, "políticamente correcta" que se ha instalado por ahí de que "en esto de las artes marciales podemos aprender de todos, que todos los maestros tienen algo que aportar etc..."  De la mayoría de los que se denominan maestros y exiben sus titulos para decir que lo son, no podemos aprender absolutamente nada. Pero mirar a unos y a otros sentados y decidir quien es mejor no nos va a servir de nada. La única forma de saber si lo que dicen o hacen funciona es entrenar y ver si progresamos con sus consejos e instrucciones. Si no... por muchos cinturones y titulitos de papel que nos hayan dado debemos coger nuestro petate e irnos a algún otro lado. Los que se quedan en esas condiciones es que han perdido de vista el objetivo que les llevo a buscar un buen profesor.

J. R. Moreno.