miércoles, 13 de febrero de 2013

I Ching, Feng Shui y los cinco elementos.

Siempre he sido más bien pragmático, he huido del misticismo, del folclore mal entendido y de todo lo supuestamente trascendental. Por eso muchas veces mis amigos y conocidos se sorprenden me mis conocimientos de Feng Shui, el I Ching, taoismo, budismo, confucianismo etc. Lo que pocos saben es que todas estas áreas de conocimiento, no tienen nada de superstición, religiosidad o misticismo. En el caso del budismo, confucianismo y taoismo podríamos hablar de filosofía, en el del Feng Shui y el I Ching más bien de ciencia. Lamentablemente, el desconocimiento, la falta de cultura e incluso la pobreza de los que tuvieron siempre cerca estos conocimientos, los convirtió a veces en religiones, a veces en folclore o superstición.




Al Feng Shui por ejemplo llegué por casualidad, de mano de un maestro alemán de Wing Chun y hombre de banca, que había vivido muchos años en Hong Kong.




Me dijo, al igual que hiciese su maestro Cantones, que si quería progresar en Wing Chun, tendría que sumergirme en el estudio del yin y el yang, los cinco elementos y por supuesto el I Ching. Recordé entonces cuando el padre Martín (un maestro de Taichi que conocí ya anciano en mi adolescencia), me aleccionó sobre el I Ching, advirtiéndome de que no era un libro de adivinación, sino uno de texto que advertía de cual debería de ser el comportamiento humano de un hombre integro. Y quizá fue eso lo que hizo que finalmente mi mente se abriera. Una cosa llevó a la otra y cuando me comentó que los edificios en Hong Kong estaban construidos según el Feng Shui y que de la misma forma tenía que construir mis posiciones, le pedí que me instruyera sobre el tema. Al principio fue algo reacio, pero si la gente inteligente e instruida tiene un “talón de Aquiles” no es precisamente contar batallitas como los fanfarrones, sino demostrar todo lo que sabe, más aún si su interlocutor puede seguirle y si además este se esfuerza por hacerlo, llega un momento en que no pueden parar...



Siguiendo los preceptos del Feng Shui, nuestra posición, al igual que la construcción de una casa debe ser algo así como un buen sillón: Los cinco elementos deben estar en él. Un buen respaldo, unos brazos cómodos y protectores, un buen asiento y una buena “colina delante” que puede ser una mesita o un reposapiés. Llegado a este punto, nuestro cerebro de reptil estará tranquilo.



Sí, esa es una de las muchas misiones del Feng Shui, tranquilizar nuestro cerebro de reptil.



Pasemos ahora al I Ching y el yin y el yang. Encontrar un verdadero I Ching que no se base enteramente en la adivinación es tarea casi imposible, al menos en otro idioma que no sea el chino. Aunque sí se pueden encontrar algunos con los comentarios originales del rey Wen Y el duque de Chou. 

¿Pero que son esas líneas?



Las líneas, representan el yin y el yang. Una línea partida representa yin (el principio pasivo) la entera yang (el principio activo). Cuando son dos líneas o bigrama lo que estudiamos tenemos cuatro posibilidades, viejo yin, joven yin, viejo yang, y joven yang. Hasta ahí todo sencillo, lo difícil está luego en entender que un trigrama (tres líneas) con dos líneas partidas y una entera sea yang. La matemática china es algo alucinante y perfecto, pero cuesta mucho desde el punto de vista occidental comprenderla.




A esto tenemos que añadir los cinco elementos: Tierra, metal, agua, madera y fuego.




Supongo que para muchos todo esto se habrá convertido ya en una especie de galimatías. Si añadimos que en Feng Shui los ocho trigramas dan lugar a nueve casas (o palacios) y que todo esto es perfectamente compatible con los cinco elementos...




La pregunta del millón sería:

¿Para que sirve todo esto en un estilo de Kung Fu*?

 Pues para empezar, para saber si es un auténtico estilo o, solo es uno de esos que se inventaron para la opera china. Vamos, algo parecido a lo que se utiliza hoy día en la películas de acción. No existe ningún estilo serio de Kung Fu que no tenga sus formas dispuestas según este código utilizado también en Feng Shui.




En la posición de aducción de Wing Chun o posición número 2 debemos encontrar los cinco elementos si queremos que de verdad sea algo más y no sólo algo extraño que los demás nos ven hacer cuando entrenamos. Debemos saber dónde está el agua, la madera, el metal, la tierra y el fuego. Y las cualidades de cada elemento. Luego llegaran las combinaciones de números y elementos de trigramas y hexagramas y hasta un determinado orden de movimiento según la posición en que nos encontremos y la dirección. Llegar entender qué significa avanzar al norte o nordeste o retroceder al sur o sudoeste, e incluso la famosa canción de Wing Chun: “ Brazos de hierro, cabeza de cristal, y estomago de algodón”, será entonces mucho más sencillo.




No os preocupéis los novatos, no es necesario zambullirse en estos estudios para aprender Wing Chun incluso sería contraproducente al principio. Sólo los muy avanzados deberían hacerlo. Basta con simplemente saber que los ejercicios, los conceptos y las formas están basados en el I Ching, y que el Feng Shui real (No el folclórico y supersticioso que es el que más abunda). Utiliza los mismos principios.

J. R. Moreno.                                    www.unionrmwingchun.com



* La verdad es que he empleado mal el término a posta para que todo el mundo lo entienda. En realidad los chinos cantoneses utilizan Kuen Fat y no Kung Fu, pero en especial para las personas de habla inglesa suena prácticamente igual. Kung Fu es Maestría a la que se llega con el tiempo. Kuen Fat es: arte del puño.