martes, 31 de julio de 2012

AMIGOS, EMEMIGOS, Y LOS LOBOS ALFA.


Estaba esta mañana contando a unos clientes una divertida escena protagonizada por mi amiga Raquel (que no hace mucho se trasladó a Berlín), y poco a poco hasta los camareros que no tenían demasiado trabajo se fueron acercando a escuchar su pequeña aventura:



“Yo iba leyendo mi “alatriste” en el tren y me bajé en mi parada. Habia unos gabachos “ciscandose” en los muertos de España y uno dijo algo como: La puta España y yo dije: “La puta francia” y uno se me encaró. En francés me dijo que qué estaba hablando.

- Yo también en francés: “Tú dices la puta España, pues yo digo la puta Francia.


La verdad es que el dijo: “la putain Spagne” y yo “Salop (Puta prostituta) france!!!”. Así que era como mas grave mi “puta Francia” que su “puta España”.


- Él: ¿y tu quien eres para insultar, pequeña española?


- Yo le mire así O_o o_O y le dije: No juegues conmigo, pequeño francés.


- Él se empezó a reír y me dijo: ¿Qué? ¿me vas a pegar?


- Yo: Sí.


- Él: jajaja... puta España!!


- Y yo: zascaaaaaaaaaaa!!!


- “Por españa!!” “gabacho!!”


Él se quedo con la jeta colorá y la mano encima de la mejilla donde había recibido el “alatristazo” y, sus colegas medio riéndose. Uno me dijo “perdón” así por lo bajo. Y yo me fui más ancha que larga silbando la marsellesa, mientras los alemanes que observaban desde la acera de enfrente se partían de la risa XDDDDDDDDD”


La verdad es que la historia continúa porque luego, esos mismos turistas franceses fueron a comer justo al restaurante donde ella trabaja. Pero no quiero alargarme demasiado...


Por supuesto, tanto los clientes como los empleados, acabaron llorando de la risa.


Uno de los jefes me dijo entre carcajadas: “Macho, di la verdad, a tus amigos los eliges así a posta”. Yo sabía que se refería a un pequeño contratiempo que tuvimos en Valencia él y yo y que mi amigo “M H” había solucionado de la misma forma contundente, aunque bastante más violenta. Pero a pesar de que todos los camareros me miraban con entusiasmo esperando escuchar otra batallita en la que además estaba implicado su jefe, decidí callarme.


La verdad es que no creo que yo elija a mis amigos ni de una forma ni de otra. Pero si que es verdad, que cada vez que alguien hace que algún indeseable se lleve su merecido. Existe la posibilidad de que ese alguien sea uno de mis íntimos amigos y, si no lo es, tiene seguro un comportamiento parecido.

He hablado muchas veces del tipo de personas al que yo llamo metafóricamente “Lobos alfa” y me habéis preguntado muchas veces por ellos. A veces incluso he discutido con alguno de vosotros sobre quien es un lobo alfa y quien no. Así que voy a explicar cuales son algunos de sus rasgos de personalidad distintivos:


- Lo primero es su sentido de la justicia. Es totalmente cierto que tarde o temprano todo el mundo se lleva su merecido, pero un lobo alfa se asegura de ello.

- Lo segundo es la memoria. Da igual los años que pasen. Si le hiciste un favor se acordará siempre y si le hiciste daño también.


- Lo tercero es la determinación. Sólo se ha acabado un conflicto cuando el decide que se ha acabado.

- Lo cuarto es el liderazgo. No tiene por qué ser el jefe, pero si no lo es será el encargado.

- Lo quinto es la protección de los suyos. Nunca deja sólo a un verdadero amigo, aunque no esté de acuerdo con él.


Podemos añadir a todo esto la inmediatez y contundencia de su respuesta, el hecho de que si no pides perdón siempre serás su objetivo o la amabilidad y respeto que muestran con la gente realmente sincera.


Muchos me habéis preguntado, no se por qué extraña razón, cómo es posible convertirse en un alfa. Queridos amigos... Sólo un alfa puede ser un alfa. Cada uno tiene que aceptar lo que es, todas las personalidades tienen ventajas e inconvenientes. El actuar como un ogro, tal como hacen algunos por ahí no los convierte en alfas... sino en “gilipollas”.


J. R. Moreno.

viernes, 13 de julio de 2012

Preguntas y respuestas.



Son tantos los correos que recibidos, que hemos decidido seleccionar los que creemos que no se han respondido en artículos anteriores y responderlos aquí, en vez de enviar respuesta uno a uno. Insistimos en que nos gustaría que utilizaseis el foro del blog para vuestras preguntas en vez de el correo electrónico pero aún así intentaremos contestaros siempre.



El primero por orden de llegada; (29-5-2012) Preguntaba por la importancia del entrenamiento puramente físico:
Re: No soy muy partidario de las flexiones, abdominales etc, creo que nuestro tiempo de entrenamiento es precioso y si queremos aumentar nuestra fuerza o resistencia debemos hacerlo con los movimientos típicos del arte que practicamos. La resistencia puede aumentarse por ejemplo con sesiones frenéticas de puños en cadena, el saco de pared etc. Y la fuerza añadiendo pesos a nuestras muñecas y tobillos, practicando la 1ª forma isométricamente o en caso de ser un alumno avanzado, con ciertos cambios en el entrenamiento con el muñeco.


El siguiente del (31-5-1012) Resumidamente, preguntaba por qué sus compañeros tenían tan poco en cuenta los comentarios y salidas de tono de los demás y tan en serio (para mal) los suyos.
Re: Bien, por lo que cuentas eres un tío sincero y, eso no siempre está muy bien visto. La gente suele decir que le gusta la sinceridad “porque es políticamente correcto” pero eso no significa que estén siendo sinceros al decirlo. De hecho, en lo que respecta a sus errores, casi nadie quiere escuchar la verdad. Si como creo has estado diciendo la verdad siempre, la diferencia es clara: Cuando alguien dice algo negativo de uno de tus compañeros pueden tomarlo como una forma de tomarles el pelo, desquitarse de otro comentario hecho previamente etc... pero tú... Si siempre dices la verdad pura y dura, no puedes esconderte detrás de un: “estaba cabreado, te la estaba devolviendo...etc” Tu siempre dices la verdad. Si has llamado ¡Tonto! a alguien, para él, significa sin lugar a dudas  que tiene muy baja inteligencia. Tu “¡Tonto!” nunca será tomado como una simple exclamación en un momento de ofuscación. Has elegido ser sincero, y eso para mí esta muy bien, pero no debes olvidar que lo que has conseguido exige cierta responsabilidad. Tu fama de sincero, puede hacer que tus palabras corten más que el cuchillo mejor afilado.


 El siguiente del (10-6-2012) Preguntaba (he querido entender) si el Wing Chun servía para encontrar buenos compañeros y amigos.
Re: Todos los deportes y actividades lúdicas, no solo Wing Chun, sirven para encontrar amigos. Otra cosa es, el tipo de personas que quieras a tu lado. De todas formas para tener buenos amigos, es necesario seleccionarlos, no coleccionarlos. Y para eso, como ya expliqué en respuesta a un comentario hecho el (29-6-2012) en “El control del ego”. Debemos exigir a la gente que nos rodea, que no nos falle en ninguno de los pilares básicos de la amistad. Que son: Lealtad, honradez y sinceridad. Los demás rasgos de la personalidad que puedan tener o no, no son nada comparado con eso.


Otro recibido el (10-6-2012) exponía: “Si se dice que el Wing Chun es un estilo interno. ¿Entonces por qué muchos alumnos recurren a las pesas?
Re: Bueno, el trabajo con pesas no tienen por qué ser algo malo (Aunque yo prefiera gastar el tiempo en entrenar Wing Chun) siempre que entrenemos los grupos musculares que interesan y dispongamos de mucho más tiempo después de las clases. Que sea un estilo interno, no significa que no se utilice la fuerza muscular. Si me apuras, se utiliza sólo la justa.


En otro del (07-12-2012) se me preguntaba directamente sobre qué estrategias utilizar contra ciertas personas que según él consultante le estaban molestando.
Re: Por favor, dejad de hacerme ese tipo de preguntas. No las voy a contestar. Aunque lo que si que voy a decir en este caso, es que si está utilizando el plural y se trata de un adulto, algo malo ha tenido que hacer el consultante para que varias personas se pongan a la vez en contra suya. Lo mejor en este caso, como ya he explicado en el articulo anterior es que sea educado, dé las explicaciones que tenga que dar y en caso necesario se disculpe.


Se que no os he respondido a todos. Lo intentaré en cuanto disponga de más tiempo para ello.






J.R. Moreno.




lunes, 2 de julio de 2012

POR QUÉ LAS NORMAS DE CORTESÍA.


No soy muy dado a utilizar las palabras y frases de cortesía tradicionales en los entrenamientos. Eso es algo que saben todos mis alumnos, pero que no utilice el lenguaje arcaico y tradicional, no significa que no inculque en ellos los conceptos que existen detrás de toda esa tradición. Quien me ve entrenar con mis alumnos avanzados a veces se asusta. No utilizamos guates, ni coquilla, y sólo en algunas ocasiones espinilleras. Siempre existe contacto, eso sí (aunque los demás no lo perciban), con cierta moderación. Cuando los neófitos asisten como espectadores a un entrenamiento en el que están incluidas las cinco distancias: y nos ven lanzar patadas, seguidas de puños, codos, rodillas... y acabar en el suelo lanzando series de puños a toda potencia para terminar o hacerlo con una luxación que sólo aflojamos cuando el otro da muestras de sentir verdadero dolor y antes de causar un daño definitivo. Algunos se preguntan donde está la cortesía, las normas e incluso la suavidad y cuidado que pido a los alumnos constantemente. Es difícil para ellos creer, que golpes de puño en la garganta que suenan como fuertes bofetones, puedan llevar algún tipo de control. E incluso que las luxaciones, que a veces provocan fuertes gritos en el contrario puedan tenerlo.

Esto se consigue en realidad entendiendo lo que significan esas frases tradicionales que se utilizaban antes y después de un entrenamiento o ejercicio especifico a dos.

Hemos de entender, que las “Artes marciales” ( *aunque crea que este nombre no es el correcto). En el pasado no eran cosa de broma. Y se utilizaban principalmente para sobrevivir.

Pero hablemos del presente. ¿Qué importancia tienen esas normas hoy día?

Para explicarlo voy a contar algo que ocurrió hace muchos años. Cuando yo sólo tenía diecisiete:

Estaba con mi gran amigo Jorge Maqueda, cuando alguien que ni siquiera recordaba haber visto antes: un chico muy alto y bastante delgado, se le acercó y le explicó que dos chicos que solían estar por donde nosotros nos movíamos, no paraban de increparle y perseguirle. Tuvimos que deducir que quería  ayuda, porque en ningún momento la pidió. Al principio creí que Jorge no le iba a hacer ni caso, pero cuando vi que se paraba a escucharle, llegué a pensar que le ayudaría. Sin embargo Jorge estaba curado de espanto.

“¿Que les has hecho tú?” Preguntó. “Nada, te lo juro”. Se apresuró a contestar. Jorge quedó pensativo unos segundos... “Nadie hace nada por nada”. Continuó. “Quizá tu no sepas que les has hecho. Pero todo tiene siempre un motivo. Yo les preguntaría, y después me disculparía”. Seguidamente continuamos andando sin hacerle ya ningún caso.

Todo pudo haber quedado allí, pero que alguien tenga apariencia de pusilánime y debilucho no es motivo para no tener un orgullo superlativo y, por supuesto, sufrir las consecuencias de ello.

Unos días después, no eran dos, sino tres chicos los que lo rodeaban y comenzaban a lanzarle continuas bofetadas y puntapiés. Cuando llegamos Jorge y yo, ya tenía la cara totalmente roja a causa de los bofetones. En principio no era nuestro problema, pero Jorge tenía un lado bueno que no podía ocultar. “Ya es suficiente”. Les dijo mientras los apartaba de él.

El chico estaba temblando de rabia e intentando contener los pucheros para intentar no romper a llorar. Cosa que no consiguió. Los otros tres lo miraban con cara asco. Comprendí que lo único que les impedía seguir abofeteándolo era que Jorge estaba allí y todos sabían quien era él. Lamentablemente el chico todavía llorando hizo la mayor estupidez de su vida. “Que sepáis”. Dijo entre sollozos. “Que sois todos unos h... de p...”.

Inmediatamente, aquellos tres, esquivaron a Jorge y arremetieron con mucha más violencia contra aquél pobre idiota. Recuerdo perfectamente que Jorge se volvió y me miró con una mueca de estupefacción y encogiéndose de hombros mientras sonaban los golpes. Como diciéndome: “¡Si se lo está buscando el sólo!”

Jorge al poco volvió a intervenir.

Esta vez aquél individuo no tenía la cara roja de los bofetones, sino de la sangre que salía de sus labios y su nariz: “¿Pero tu eres tonto? ¿Los paro y encima tu les faltas al respeto? Pírate de aquí anda, antes de que te maten. Y no seas tonto y no vayas a volver.”

A veces la estupidez humana no tiene limites, pensé.

Luego Jorge me explicó que aquel idiota era un orgulloso de mierda y que nunca se me ocurriese hacer nada por nadie como él.

No volví a ver a aquel chico nunca más. Pero estoy seguro que si no se disculpó, y estoy seguro de que no lo hizo, aquellas situación se repitió muchas más veces.

¿Que nos puede aportar lo que hay detrás de las frases arcaicas y tradicionales de las artes marciales?

Bien, tanto en las artes japonesas como en las chinas, el que va a ejecutar la técnicas dice algo así como: “Gracias por dejarme utilizar tu cuerpo para entrenar” y el que las recibe dice al final: “Gracias por no haberte empleado con demasiada dureza”. Lo curioso es que esta última frase también se emplea, aunque el que realiza la acción golpee por accidente a su compañero. Evidentemente el causante del accidente también se disculpa.

¿Por qué todo esto?

¿Os imagináis a dos practicantes de Wing Chun, entrenando con los palos largos o peor aún con las espadas dobles y que uno de ellos resulte golpeado por accidente y responda a su compañero diciendo: “Quiero que sepas que eres un h... de p...”?

Siempre hay tiempo para disculparse, siempre hay tiempo para ser educado, los valientes se disculpan, los cobardes creen que es signo de debilidad.

Fortalecer el carácter es fortalecer nuestra consideración por el prójimo y mostrar respeto a quien se lo gana.



J. R. Moreno.                www.unionrmwingchun.com