domingo, 19 de febrero de 2012

Artes marciales, deportes de contacto, habilidad marcial...

Hace ya muchos años, que el aprendizaje de las (para mí, mal llamadas) artes marciales pasó de la rigidez de un estilo educativo autoritario; a la casi irreverencia. De la importancia de la belleza y exactitud del gesto sin llegar jamás a tocarse; a darse mamporrazos sin sentido con unos guantes más o menos pesados. De encontrarnos algunos “maestros” provenientes del ejercito, fuerzas de seguridad o funcionarios de prisiones, a ex convictos (algunos de ellos por trafico de estupefacientes) que enseñan más a buscar problemas que a tratar de evitarlos.


La llegada del M. M. A. Les ha puesto el camino más fácil a la gente de moral más que dudosa y dudosas intenciones. Pero no son los combates de "M. M. A." ni las modificaciones más agresivas del WING CHUN (Wing Tsun, Wing Tzun, Ving tsun, etc), Karate, Judo y de otros estilos, los culpables de ello. Los culpables son los alumnos y los padres de alumnos menores de edad, que no se informan de quienes son los que supuestamente les van a enseñar y qué.


Tampoco estoy diciendo aquí que volvamos a la rigidez y los rituales de antes, ni que tengamos que pedir el certificado de penales a todos los maestros. Bueno, de eso último no estoy tan seguro. Pero si exigir un poco de cordura, tanto a los padres como a los profesores. Incluso a aquellos que quieren probarse a sí mismos en algún evento.


Creo además: que... aunque se cataloga todo sistema de lucha, dentro del termino: “artes marciales” es necesario diferenciar, lo que es un arte tradicional, un deporte de contacto, un método de defensa personal, o simplemente una habilidad para poder luchar con efectividad.

También: que el entrenar de forma casi brutal, o participar en eventos con pocas reglas no te hace más efectivo en el mundo real. Un deporte es un deporte, aunque sea uno muy agresivo.


Y por supuesto: que un buen maestro, no se ocupa solamente de los fundamentos teóricos y técnicos, sino de las actitudes correctas, de las emociones y, en resumen, del equilibrio del alumno, más aún si este es un niño.


Como en casi todo en la vida, los términos medios suelen ser los más acertados. La deferencia del profesor no debe significar el dejar la puerta abierta para la falta de consideración, el respeto ha de ganarse con buenos actos y el entrenamiento más enérgico no debe llevarnos a la pura agresividad.


J. R. Moreno.

domingo, 5 de febrero de 2012

Endulzar la realidad es mentir.

Cuando alguien se acerca al Wing Chun por primera vez. Siempre suele tener en mente el aumentar su velocidad y su fuerza. Pero Wing Chun no está basado en aumentar esos parámetros. Al principio nuestra mente llena de ideas preconcebidas se niega a aceptarlo. Por lo que es necesario un entrenamiento especial tan sólo para que esas ideas preconcebidas desaparezcan. Sin eso, es muy difícil avanzar. Los conceptos de Wing Chun son sencillos, pero difíciles al principio de aplicar. Viéndolo desde fuera es totalmente normal. La idea, por ejemplo, de avanzar hacia quien que nos ataca, atemoriza ya de por sí.


El hombre, al contrario de lo que creen muchos, no aprende por deducción, sino por imitación, por lo que si lleva poniendo en practica algo que ha visto en los demás como algo correcto durante mucho tiempo, es relativamente normal que su mente deseche otras alternativas, por muy reales y razonadas que sean. Muchos, se seguirán agarrando a un clavo ardiendo para no caer al vacío, aunque les hayan puesto una red con todas las medidas de seguridad debajo de él.

Todo ocurre al revés con un hombre entrenado. En lugar de huir del ataque, se lanzará hacia él, en lugar de rehuir el contacto, se pegará como una lapa, en lugar de oponerse, cederá, si el adversario intenta huir, en lugar de suspirar aliviado, le perseguirá, etc, etc, etc...


Muchas de las modificaciones que he visto hacer en Wing Chun, se basan en no producir ese, “shock” en el que se acerca a nosotros. Pero, querer endulzar la verdad para que resulte comercialmente más atractiva es mentir. De hecho, el Wing Chun son conceptos y no técnicas o movimientos. Si se varían esos conceptos, ya no hablamos de Wing Chun. Sino de algo inventado en los últimos años, los últimos meses, incluso los últimos dias...

Algunos de los que me insisten en que en Wing Chun sí que existen técnicas, me hacen sonreír. Se empeñan en hablarme de Tan sao, fuk sao, bong sao, etc, como si lo fueran. Incluso hablan de nuestro puño vertical de Wing Chun. Y muchas veces no puedo evitar la carcajada.


Los conceptos que hay detrás de esas supuestas técnicas o movimientos, es lo que hace que funcionemos, la posición final que adquieren los brazos o piernas, no significa absolutamente nada. Tan sao, es dispersar, fuk sao, controlar, etc.


Y nuestro puño podría ser perfectamente horizontal si nuestra anatomía nos lo permitiera. Es vertical simplemente porque sólo así se puede estirar el brazo completamente manteniendo el codo hacia abajo. Algo muy necesario si queremos golpear y cubrirnos al mismo tiempo.


Como siempre, aprender correctamente depende de nuestro ego. Si nos aferramos a nuestras ideas preconcebidas para no sentirnos inseguros, jamás tendremos una verdadera sensación de seguridad. Podemos fabricar en nuestra cabeza miles de excusas. Pero nunca podremos engañar a un experto y jamás podremos engañarnos a nosotros mismos.


J. R. Moreno.                                
www.unionrmwingchun.com