lunes, 17 de diciembre de 2012

El Fanfarrón.

Cada vez proliferan más en el mundo de las “artes marciales” si es que podemos llamarlas así, cierto tipo de individuos carentes de humildad y escrúpulos que no hablan de otra cosa que de lo buenos que son, sin importar a quien tengan delante. A cualquier persona normal nos daría mucho apuro y hasta miedo el que alguien que supiese de lo que estamos hablando nos desenmascarase. No es que yo me considere una persona humilde, es sólo que no digo que soy lo que no soy.




Hace años, cuando practicaba full contact en la ciudad de valencia, uno de mis compañeros de los más avanzados que participaba en campeonatos de vez en cuando y que los solía ganar, se fijó en un hombre que venía al gimnasio a hacer un poco de pesas, algo de comba y puntear un poco el saco pesado. Alguien le había dicho a mi compañero que en el pasado aquél hombre había sido profesional del boxeo y de alguna manera, quería probarse a si mismo. Así que más o menos lo estuvo incordiando pesadamente hasta que por fin el ex profesional accedió a hacer guantes con él. Yo había practicado boxeo antes, no de forma profesional, ni semi, simplemente quedaba a entrenar de vez en cuando con un amigo, a él le había enseñado un tío suyo italiano, con pinta más de matón de barrio que de boxeador pero que por lo visto había sido profesional como el hombre que venía al gimnasio, de hecho, punteaba el saco pesado de la misma forma. Así que intenté explicarle a mi compañero lo que le podía pasar. Pero no hizo caso. Y así es más o menos como ocurrió:



Mi compañero empezó a bailotear un poco, con la guardia de full, un poco más abierta de lo que es habitual en boxeo. Se acercó al boxeador e intentó alcanzarle con un directo de izquierda (en vez de un jap, como sería lo más lógico en boxeo) el boxeador hizo un pequeño gesto para esquivar, dio al mismo tiempo un pequeño paso hacia su derecha y conectó limpiamente un cruzado que dejó a mi compañero sin sentido. Es cierto que había una diferencia de peso sustancial entre los dos, pero os aseguro que esa diferencia tuvo poco que ver con que mi compañero no pudiese levantarse. Cuando me aseguré de que estaba bien, no pude evitar que me saliera la risa floja. El boxeador estaba más sorprendido de mi actitud que de haberlo mandado al suelo sin esforzarse. “Si es que se lo estaba diciendo” Le dije. “piensa que por venir a entrenar todas las tardes es lo que no es. ¿Tu que entrenabas? Por lo menos seis horas al día. ¿verdad?”. “Eso sólo en el gym” Me respondió.

La verdad es que los fanfarrones de ahora, no se llevan esas sorpresas, porque suelen ser un poco más inteligentes que aquel compañero de full y no suelen presionar a la gente hasta ese punto, incluso cuando siguen con sus fanfarronadas procuran tener lejos a quien desee pararles los pies. Pero el caso es que suelen tener muchos alumnos, que además creen a pies juntillas sus fanfarronadas.

Hoy día hasta se hacen instructores en cursos de fin de semana, se explica lo bien que funcionan las técnicas anti-cuchillo (este video muestra la realidad bastante bien :-) http://www.youtube.com/watch?v=EX1qp3eU06A ), se pretende entrenar un puño de defensa personal con los guantes y manoplas de un boxeador... etc.

Yo la verdad, no dejaría instruir a ninguno de mis alumnos sin supervisión, con menos de tres años de entrenamiento (por supuesto dependiendo también de las horas que entrene), creo que la única forma casi segura de enfrentarse a alguien armado con un cuchillo es una pistola y no suelo llevar guantes de boxeo por la calle. Diferencio perfectamente lo que es un aficionado de un PROFESIONAL, lo que es un deporte (por muy brutal que sea este) de una habilidad marcial o de un camino marcial y por supuesto lo que es un deporte marcial sin contacto o sin a penas contacto. Como también diferencio a los fanfarrones mentirosos de la gente que, como aficionado o profesional trata de dar lo máximo de si mismo y casi siempre permanecen callados mientras los demás se vanaglorian de si mismos.

J. R. Moreno.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El saco de pared.


El entrenamiento en el saco de pared es bajo mi punto de vista, más importante que el del muñeco de madera.

Lo malo es que se hace difícil saber exactamente que entrena y por qué. Además de que corren muchos bulos respecto a la cantidad de repeticiones y la velocidad utilizada que parecen estar diseñados para despistar a los que buscan la verdad, también hay que contar con que la mayoría de los instructores desconocen su uso correcto.

Elegir bién los materiales es muy importante, lo mismo que elegir bién el relleno. Utilizar superficies lisas como el cuero, lejos de ayudarnos, nos producirá heridas entre los nudillos muy a menudo. Lo ideal es utilizar lona o loneta de alta calidad, de esa que cuando pasamos la mano tiene un tacto rígido y un poco abrasivo. Quizá no sea lo más adecuado para un saco de boxeo, pero os aseguro que para el saco de pared si que lo es. Eso hará que cuando nos desviemos solo un poco del centro, los nudillos no resbalen siempre. Evidentemente si nos desviamos mucho si que lo harán y sentiremos el roce, lo que evitará que sigamos como si nada y que la piel se caliente y se despelleje sin apenas darnos cuenta. Luego no nos quedaría otra que esperar a que se cure...

Una vez aclarado esto. ¿Cómo se golpea? Pues despacio, no hacen falta hacer 1000 repeticiones al día. Lo importante es que estén bien hechas y no la cantidad. El saco de pared de Wing Chun es algo así como un detector de pegada. Observando la reacción del relleno se averigua enseguida si el golpe sigue la línea recta, si es percutante o penetrante, si lleva suficiente potencia, etc...

Otro factor es nuestro equilibrio, la altura a la que se coloca y por supuesto. Antes de lanzarse a la aventura hay que saber como se lanza exactamente el puño vertical del Wing Chun, si eso falla, huelga todo lo demás.

Escuchar al cuerpo es lo más importante, no importa las películas que os hayan podido vender instructores poco preparados o ineptos. Si os hablan de cantidades bestiales de repeticiones, de golpear con velocidad, etc... haceos un favor, dejad de entrenar con esa persona. Vuestro cuerpo os lo agradecerá.

Es cierto que en Wing Chun es difícil ir más allá sin el entreno con equipo complementario como el saco, el muñeco de madera, el muñeco trípode, etc... Pero de lo primero que hay que tomar conciencia es de que es muy fácil lesionarse con ellos si se desconoce la forma correcta de entrenarlos y todos sus riesgos.

J. R, Moreno.           
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viernes, 23 de noviembre de 2012

Entrega de certificado.

Ayer jueves entregamos a Jesús Cerdá Angel su merecido certificado de Doceavo grado de alumno. En el gimnasio del I.E.S L'arabì. Aprovecho la ocasión para felicitar también a todos los demás por su esfuerzo y dedicación.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un Puro reflejo.

Demasiadas veces nos encontramos con la respuesta adecuada y una vez puesta en práctica delante de los demás, resulta ser la errónea. ¿Pero cómo puede ser la acertada y la errónea a la vez?

Pues simple y llanamente porque el lenguaje puede ser interpretado de forma emocional o racional y, la gente suele utilizar casi siempre sólo una de las dos. Normalmente la emocional.

Podemos explicar a alguien que nos hemos comprado un vehículo nuevo para ver que le parece e inmediatamente este interpretar este que queremos restregárselo por las narices, y claro está, aunque le parezca que nos hemos gastado bien el dinero, nos dará una injusta charla sobre los defectos de nuestra compra.

Más radical aún resulta el comportamiento crítico de los que ven los progresos deportivos o artísticos de alguien. En este caso no hace falta preguntar. La simple expresión corporal, el dar la sensación de poder realizar algo sin esfuerzo aparente, desata el ataque despectivo. Cualquiera desde una opinión razonada llegaría a la conclusión de que a ello no se llega sin gastar horas y horas entrenando y repitiendo una y otra vez los mismos movimientos hasta llegar a no sentir los músculos, o peor, sentir un dolor casi insoportable. Pero desde un punto de vista emocional sólo se ve el reflejo de lo que no somos y podríamos haber sido. Así que el comentario suele ser: “ Bah lo que hace ese no es para tanto” En vez de: “Las horas que ha debido de echarle para conseguir eso”.

Otros desde el punto de vista emocional también sienten que lo que los demás consiguen, resulta por pura magia y, mirándose a ese espejo que todos los demás tienen pegado en su frente, se preguntan por qué no han sido ellos los elegidos. A este respecto me gustaría contar una pequeña anécdota de cuando entrenaba boxeo con un muy buen amigo:

Estuve peleándome con un movimiento simple durante más de un año, me resultaba tan difícil que había incluso empezado a odiarlo, sí, lo digo bien, odiaba el jodido gancho de izquierda, no había manera de sacarlo sin llevar el brazo hacia atrás, y me tenía hasta los pelos. Hasta que un día, sin saber bien cómo, empezó a salir, de repente salía siempre bien, me sentía tan emocionado que tenía verdadero terror a que una de las veces volviese a surgir como siempre. “Mira”. Le dije a mi amigo. “Magia!!” Él se echó a reír y me respondió: “ Sí, normalmente los hechizos funcionan a partir de las mil horas de entrenamiento”.

La diferencia entre ser de "los elegidos" o no, solo suele ser esa... Unas mil horas de entrenamiento.

Para los que entrenan todos los días con dedicación es muy importante saber cuando alguien los critica desde lo racional, o mirándose en el espejo emocional de la envidia. He visto desmoralizar a futuros ciclistas, boxeadores, corredores etc... por simples gamberrillos que lo único que hacían en todo el día era fumar “petas”. La visión de estos era simple: “Yo no voy a hacer nada en la vida, así me mejor que este no lo consiga y así no me haga sentir peor de lo que ya me siento”. Curiosamente esos mismos fumadores de “petas”, cuando ven a alguno de esos chicos, (que no les hicieron caso, o que tuvieron buena gente alrededor para aconsejarles), salir por la tele, se apresuran a vanagloriarse de que el chico en cuestion es de su pueblo o de su barrio. 
Como he dicho es muy importante aprender a saber cual es una critica emocional y cual racional. Uno de mis “Profesores” de Wing Chun, me dijo una vez que yo podía colocar mi codo en el centro porque tenía un defecto físico. Y aunque parezca absurdo no descubrí que le motivaba la envidia para hacer ese comentario pensando racionalmente.

Sólo las emociones pueden descubrir cual es la emoción que mueve al que tenemos delante.

Así, tenemos dos formas de pensar y realmente, ninguna es mejor que la otra, si utilizamos sólo la racional nos acabaremos aislando nosotros mismos y si utilizamos sólo la emocional caeremos en el pozo de las emociones más perversas. Por el contrario, si combinamos las dos correctamente podremos valorar tanto las mejores opciones como las motivaciones de cualquier respuesta.

J. R. Moreno

jueves, 15 de noviembre de 2012

El engaño del ego.


No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que se adapta mejor al cambio. (Charles Darwin)



Muchas veces se habla del comportamiento humano como algo impredecible. Pero la realidad es que no lo es tanto. Parte de culpa al aceptar esa máxima la tiene nuestro propio ego. Todos nos creemos diferentes, originales, especiales... Pero la experiencia y ciertas investigaciones que llevé a cabo por más de cinco años demostraron que no es así.


Se ve mucho mejor cuando somos engañados por alguien a quien conocemos. En realidad, es muy difícil que alguien nos engañe en algo importante si mostrar “ciertos síntomas antes”. La respuesta a por qué lo consiguen es sencilla. Como nosotros somos especiales, nuestros amigos y familiares, por supuesto también lo son. Así que cuando esos “síntomas” aparecen; de forma casi automática nos decimos: "Si se tratara de cualquier otra persona está claro que quiere jugármela, pero se trata de mi amigo y, por supuesto, él es diferente, esos síntomas en él no significan lo mismo que en el resto". Evidentemente cuando termina de jugárnosla nos tiramos de los pelos por idiotas.

Aceptar que ni siquiera nuestra personalidad es única y que hay mucha gente por ahí con personalidades parecidas y los mismos miedos y anhelos. Exige una revolución en nuestro interior que pocas veces estamos dispuestos a asumir.


Cuando lo conseguimos sin embargo, el estrés y el excesivo estado de alerta desaparecen. Saber que a todas las personas se nos puede dividir en cinco o seis grupos según nuestros rasgos de personalidad nos allana el camino para decidir que determinaciones tomar respecto a quien y cuando.


En Wing Chun, pasa algo parecido respecto a las fintas y engaños. Si nos dejamos hipnotizar por los juegos malabares que el adversario pueda hacer con sus manos y pies estamos perdidos. Así que reza la canción: “Yo sigo tu centro, no tus manos”. Y en ese momento podemos clasificar al adversario por su altura, peso y unas pocas cosas más. Dejando la mente libre para otros menesteres.


El genio o genios que inventaron el Wing Chun sin duda comprendieron, que las personas entre sí a penas somos diferentes. Por lo que pudieron crear “respuestas universales”. Y paliar las pequeñas divergencias entre unos y otros. Con algo que solo se puede obtener teniendo la mente liberada. El poder de adaptación. Y la mayoría de ejercicios en Wing Chun van en este sentido.

J. R. Moreno.


jueves, 18 de octubre de 2012

Los desplazamientos en el antiguo Wing Chun.



Ha habido muchas modificaciones a este respecto en los últimos años en muchas escuelas de Wing Chun. Como siempre, la estética y el poder practicar ciertas coreografías con una fluidez  agradable a la vista, ha confundido a demasiados alumnos, que no buscan sino saber que lo que practican es realmente efectivo. A muchos de ellos se les hace demasiado cuesta arriba el cambio de posición, incluso psicológicamente hablando. En el verdadero Wing Chun, no se trata tanto de adaptarnos a los ataques del adversario, sino de utilizar nuestra posición para destruir la suya.
El conceptooriginal era bien distinto hace varias décadas, cuando lo que importaba era acabar rápida y contundentemente cualquier acción. Se trastocaron, conceptos como: “ceder” y “pegarse al oponente” y se modificó la forma de entrenar “chi Sao” con la idea de entrenar una supuesta sensibilidad que en momentos de estrés es imposible desarrollar; en vez de la idea original de: “posición correcta,posición ganadora”. Es cierto que muchos años antes de esas modificaciones, sobre todo en occidente, donde trabajar sin marcar los golpes era un tema taboo y, la mayoría de los maestros que enseñaban carecían de los conocimientos necesarios, hacía parecer al Wing Chun algo que no era.
Años después llegó un Wing Chun que se entrenaba a base de ciclos coreográficos (por mucho que se empeñaran en decir que no) que necesitó de diversas modificaciones, para llegar a ser más fluido y vistoso. Entre esas modificaciones está la posición de piernas, la nueva posición permitía girar suavemente y con velocidad, siempre que el compañero colaborase, pero sobre todo, impedía deslizarse por el suelo a gran velocidad.
Es cierto que el Wing Chun, es un estilo no clásico, que se ha estado modificando constantemente a lo largo de cientos de años de historia. Pero el problema quizá, es a que están debidas las modificaciones. Porque en el pasado, en el Wing Chun tradicional (si es que puede decirse así) estaban supeditadas a la efectividad, hoy día, la estética, o la búsqueda de identidad propia de alguna escuela en particular, suelen ser los motivos.
J. R. Moreno                 http://unionrmwingchun.com  

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Disonancia cognitiva y el Wing Chun.

 Cuando nuestro comportamiento entra en conflicto con nuestras ideas, o queremos creer a toda costa en dos pensamientos antagónicos a la vez, el cerebro intenta desarrollar de nuevo una nueva creencia que nos permita mantener ambos pensamientos o ideas. Pero la realidad está ahí para decirnos que no es posible. Dos y dos son cuatro y nunca serán tres por mucho que el tres sea nuestro numero favorito.
En Wing Chun, se sabe a los pocos meses de empezar a entrenar, que no es posible hacer trampas. Cuando un golpe se acerca a toda velocidad a nuestra nariz, las posturitas de kung fu están fuera de lugar. Tienes la posibilidad de esquivar, pero el siguiente golpe (si no ya el primero) te alcanzará, puedes desviarlo, pero el siguiente golpe (si no el primero) te alcanzará y puedes cubrirte, pero eso dejará expuesto el resto de tu cuerpo.
Es curioso; pero la mayoría de la gente no entrenada, de verdad cree que lo que desarrolla en su imaginación, será lo que ocurrirá en un conflicto real...
Lo peor es cuando después de ser alcanzados, aun siguen diciendo que lo que han imaginado y a veces entrenado de forma obsesiva funciona.
En esos momentos es cuando se produce un crack que deben superar si quieren seguir avanzando. Todos podemos mentir incluso a nosotros mismos, pero debemos encontrar una justificación viable para mentir. Si no queremos que eso nos pase factura y, (vulgarmente hablando) perdamos el norte.
Wing Chun es una especie de laboratorio donde estas situaciones ocurren todo el tiempo. No en vano la mayoría de ejercicios de combate, por ejemplo el chi sao se busca el no tener que volver nunca al punto de partida, repitiéndose las acciones hasta la saciedad, sin a penas tiempo para pensar. En realidad, no sería necesario explicarle a un alumno que la forma más segura de defender es interceptar la acción lo más cerca posible de la línea central. Cuando no para de entrar un golpe y otro y otro... nuestro cuerpo, sabiamente, cambia poco a poco los patrones de movimiento intentando ser más eficaz.
Todos hemos oído alguna vez comentarios del tipo: “¡vamos que no se va a bajar del burro por muy claro que lo vea!”.
En Wing Chun, no existe esa posibilidad por mucho que lo intentemos. O te “bajas del burro” o defenderás con la cara todos los golpes. Es una herramienta psicológica, a parte de marcial, que nos enseña que mentir o mentirnos a nosotros mismos para que no se produzca una disonancia cognitiva, que pueda llevarnos a una tensión emocional extrema, no es el mejor camino. Sino ver la realidad y aprender a buscar soluciones eficaces.
Evidentemente las soluciones eficaces en lo que se refiere a la habilidad marcial están ya ahí. Muchos siglos, y muchas generaciones de grandes maestros se encargaron de ello. Pero nuestro cerebro acostumbrado a serpentear intentando evitar tensiones emocionales, siempre se niega a aceptarlas desde un principio.
Como diría uno de esos grandes maestros... “Tienes que vaciar tu taza, si quieres que yo pueda llenarla”.
Lamentablemente muchos, no quieren deshacerse del liquido de su taza, aunque este no esté en las mejores condiciones...


J. R. Moreno.

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿De que sirve ser bueno?


"La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural".
(Confucio)



A veces resulta difícil para ciertas personas seguir el camino correcto, máxime, cuando interpretan erróneamente las consecuencias de los actos perniciosos que otras personas cometen. Es incluso un “handicap” diría yo, cuando los antiguos valores del respeto y el esfuerzo, parecen haberse esfumado de la sociedad actual.

Demasiada gente se equivoca en valorar las consecuencias reales de ciertos actos, y esto, unido a la sensación de falta de justicia, transforma a veces caracteres auténticos y bien formados, en otros esquivos y fácilmente irritables.

Sin embargo, la realidad es que todo aquel que se centra en hacer lo que no debe, recibe su castigo; y no tarde o temprano como se dice por ahí, sino de forma inmediata.

Algunas buenas personas... observan con cierta desesperación a esas malas personas que se dedican a dañar a todo el que encuentran a su paso; que engañan, que humillan, insultan y hacen todo lo que sea necesario para salirse con la suya. Y se desesperan, porque creen que los malos nunca reciben su merecido, a pesar de todo lo que hacen.

La verdad, entiendo su desesperación, porque: ¿Que diferencia existe entre ser bueno o malo si no hay castigo ni recompensa?

El problema es que algunas buenas personas no miran donde deben. Los castigos y las recompensas siempre son inmediatos.

El malvado tiene (Salvo excepciones), las mismas posibilidades que el bueno de tener un accidente, de perder a un amigo o familiar muy allegado o incluso de que le descubran una grave enfermedad. En eso, todos somos iguales. Pero no en el día a día, las malas personas (por mucho que se empeñen en hacer creer a los demás lo contrario), sufren una presión constante, una amargura constante, un vacío que son incapaces de llenar y un dolor tanto emocional como físico, retro-alimentado por la búsqueda de nuevas victimas para sus fechorías. No en vano, los seres humanos somos somáticos.

Si el que actúa con corrección no se deja envenenar el corazón, pensando que los malvados se salen con la suya, obtendrá su recompensa. Porque en un solo día de una buena persona, hay más felicidad de la que uno de esos personajes, obtendrá en toda su vida.

Como siempre todo suele ser una cuestión de calidad y no de cantidad. Lamentablemente, demasiada gente no lo entiende y emprende un camino sin retorno que les lleva a perderse a sí mismos. A Buenos amigos que siempre estuvieron a su lado. E incluso buenas oportunidades de vivir como realmente quieren. Porque acaban creyendo que los malos siempre ganan.

La verdad es que aquel que hace el mal a los demás, suele pasar la vida huyendo y escondiéndose. Tienen además que “Racionalizar” crear una elaborada mentira de si mismos para poder sobrevivir al día a día psicológicamente. Fruto de ello, muchos estallan con el tiempo sin saber por qué, experimentando constantes cambios de humor, sin ninguna razón aparente y un inmediato deterioro físico que se vuelve crónico. Ni aun así su avaricia se apaga, ni cesan en sus malas artes, ni dejan de incordiar a pobres inocentes, intentando borrar de su memoria las grandes heridas que les produjeron los que se les enfrentaron y les dejaron en ridículo delante de todos.(Aunque eso sólo lo recuerden ya ellos).

No se necesita un infierno para los malos... ya viven en él.


J. R. Moreno.

lunes, 13 de agosto de 2012

¿Quién es el enemigo?

A veces durante los entrenamientos es difícil encontrarse con la realidad. Algunos la persiguen entrenando con mucha más fuerza e intensidad. Otros intentando dilucidar que “técnica” es la mejor e incluso los hay que quieren encontrarla buscando una “transcendentalidad” inexistente.

En los entrenamientos con compañero, esa realidad llega a difuminarse todavía más. El gran error es pensar que nuestro compañero es el enemigo; pero no lo es, nuestro compañero es un ayudante que nos presta su cuerpo para entrenar los diferentes conceptos de combate y nada más. ¿Dónde está el enemigo? Pues como casi siempre, dentro de nosotros mismos. Cuando fallamos en un ejercicio y echamos la culpa a quien está delante de nosotros... “El enemigo” habla por nuestra boca. No importa si el ataque simulado de nuestro compañero ha sido demasiado alto o demasiado bajo, si cuando sujeta las manoplas lo hace de forma incorrecta, si es lento o demasiado rápido en sus acciones... Si no nos ha salido bien... es culpa nuestra. Nuestra obligación es seguir el objetivo aunque este no se presente tal y como habíamos planeado. El enemigo en este caso es casi siempre, como dicen los psicólogos la “racionalización”. Mentirnos para no sentirnos mal, no nos va a solucionar el problema. De hecho, decirnos la verdad tampoco, pero al menos nos pondrá en el camino correcto, y entonces el esfuerzo y dedicación acabarán encontrando esos resultados que tanto buscamos.

Algunos esgrimen contra esta forma de aprender, que puede quebrar nuestra autoestima. Pero por mi experiencia puedo decir que esto no son más que miedos infundados. No hay mejores palabras de aliento que las verdaderas, ni mayor satisfacción que conseguir un objetivo a través de nuestro propio esfuerzo. Las excusas no nos van a salvar de nada cuando las cosas se ponen realmente feas. Es posible que algunas personas consigan a base de excusas y justificaciones “migajas” de lo que realmente quieren. Pero nunca podrán conseguir algo realmente importante de lo que sentirse orgullosos. Nuestro esfuerzo debe ser dirigido a conseguir aquello que deseamos, no ha conseguir que alguien nos lo alcance.

Quien es capaz de aceptar las culpas propias como método para aprender, sin duda lo conseguirá.

Quien echa las culpas a otro porque se avergüenza de no haber conseguido a la primera, lo que lleva varios años dominar, sin duda, tiene el enemigo en casa.

Ver todos nuestros errores, no nos hace más débiles. Tampoco más fuertes; por lo menos inmediatamente, y hay que poner especial hincapié en la inmediatez, porque este es el gran error que manda muy a menudo a mucha gente que se esfuerza sin medida, al camino de las excusas y justificaciones.

Nada que se consiga con esfuerzo es inmediato.

Y nada que se consiga sin él, permanente.

Repetir como un poseso un error puede que hasta mejore la apariencia de sus biceps y, hasta puede que el sudor le haga pensar en lo mucho que ha trabajado, pero no eliminará su ignorancia y dañará su versatilidad irremediablemente. La mente es el primer "músculo" que ha de trabajar, y el juego de mancuernas necesario para potenciarla se llama "realidad".
 

J. R. Moreno.                     www.unionrmwingchun.com
   

martes, 31 de julio de 2012

AMIGOS, EMEMIGOS, Y LOS LOBOS ALFA.


Estaba esta mañana contando a unos clientes una divertida escena protagonizada por mi amiga Raquel (que no hace mucho se trasladó a Berlín), y poco a poco hasta los camareros que no tenían demasiado trabajo se fueron acercando a escuchar su pequeña aventura:



“Yo iba leyendo mi “alatriste” en el tren y me bajé en mi parada. Habia unos gabachos “ciscandose” en los muertos de España y uno dijo algo como: La puta España y yo dije: “La puta francia” y uno se me encaró. En francés me dijo que qué estaba hablando.

- Yo también en francés: “Tú dices la puta España, pues yo digo la puta Francia.


La verdad es que el dijo: “la putain Spagne” y yo “Salop (Puta prostituta) france!!!”. Así que era como mas grave mi “puta Francia” que su “puta España”.


- Él: ¿y tu quien eres para insultar, pequeña española?


- Yo le mire así O_o o_O y le dije: No juegues conmigo, pequeño francés.


- Él se empezó a reír y me dijo: ¿Qué? ¿me vas a pegar?


- Yo: Sí.


- Él: jajaja... puta España!!


- Y yo: zascaaaaaaaaaaa!!!


- “Por españa!!” “gabacho!!”


Él se quedo con la jeta colorá y la mano encima de la mejilla donde había recibido el “alatristazo” y, sus colegas medio riéndose. Uno me dijo “perdón” así por lo bajo. Y yo me fui más ancha que larga silbando la marsellesa, mientras los alemanes que observaban desde la acera de enfrente se partían de la risa XDDDDDDDDD”


La verdad es que la historia continúa porque luego, esos mismos turistas franceses fueron a comer justo al restaurante donde ella trabaja. Pero no quiero alargarme demasiado...


Por supuesto, tanto los clientes como los empleados, acabaron llorando de la risa.


Uno de los jefes me dijo entre carcajadas: “Macho, di la verdad, a tus amigos los eliges así a posta”. Yo sabía que se refería a un pequeño contratiempo que tuvimos en Valencia él y yo y que mi amigo “M H” había solucionado de la misma forma contundente, aunque bastante más violenta. Pero a pesar de que todos los camareros me miraban con entusiasmo esperando escuchar otra batallita en la que además estaba implicado su jefe, decidí callarme.


La verdad es que no creo que yo elija a mis amigos ni de una forma ni de otra. Pero si que es verdad, que cada vez que alguien hace que algún indeseable se lleve su merecido. Existe la posibilidad de que ese alguien sea uno de mis íntimos amigos y, si no lo es, tiene seguro un comportamiento parecido.

He hablado muchas veces del tipo de personas al que yo llamo metafóricamente “Lobos alfa” y me habéis preguntado muchas veces por ellos. A veces incluso he discutido con alguno de vosotros sobre quien es un lobo alfa y quien no. Así que voy a explicar cuales son algunos de sus rasgos de personalidad distintivos:


- Lo primero es su sentido de la justicia. Es totalmente cierto que tarde o temprano todo el mundo se lleva su merecido, pero un lobo alfa se asegura de ello.

- Lo segundo es la memoria. Da igual los años que pasen. Si le hiciste un favor se acordará siempre y si le hiciste daño también.


- Lo tercero es la determinación. Sólo se ha acabado un conflicto cuando el decide que se ha acabado.

- Lo cuarto es el liderazgo. No tiene por qué ser el jefe, pero si no lo es será el encargado.

- Lo quinto es la protección de los suyos. Nunca deja sólo a un verdadero amigo, aunque no esté de acuerdo con él.


Podemos añadir a todo esto la inmediatez y contundencia de su respuesta, el hecho de que si no pides perdón siempre serás su objetivo o la amabilidad y respeto que muestran con la gente realmente sincera.


Muchos me habéis preguntado, no se por qué extraña razón, cómo es posible convertirse en un alfa. Queridos amigos... Sólo un alfa puede ser un alfa. Cada uno tiene que aceptar lo que es, todas las personalidades tienen ventajas e inconvenientes. El actuar como un ogro, tal como hacen algunos por ahí no los convierte en alfas... sino en “gilipollas”.


J. R. Moreno.

viernes, 13 de julio de 2012

Preguntas y respuestas.



Son tantos los correos que recibidos, que hemos decidido seleccionar los que creemos que no se han respondido en artículos anteriores y responderlos aquí, en vez de enviar respuesta uno a uno. Insistimos en que nos gustaría que utilizaseis el foro del blog para vuestras preguntas en vez de el correo electrónico pero aún así intentaremos contestaros siempre.



El primero por orden de llegada; (29-5-2012) Preguntaba por la importancia del entrenamiento puramente físico:
Re: No soy muy partidario de las flexiones, abdominales etc, creo que nuestro tiempo de entrenamiento es precioso y si queremos aumentar nuestra fuerza o resistencia debemos hacerlo con los movimientos típicos del arte que practicamos. La resistencia puede aumentarse por ejemplo con sesiones frenéticas de puños en cadena, el saco de pared etc. Y la fuerza añadiendo pesos a nuestras muñecas y tobillos, practicando la 1ª forma isométricamente o en caso de ser un alumno avanzado, con ciertos cambios en el entrenamiento con el muñeco.


El siguiente del (31-5-1012) Resumidamente, preguntaba por qué sus compañeros tenían tan poco en cuenta los comentarios y salidas de tono de los demás y tan en serio (para mal) los suyos.
Re: Bien, por lo que cuentas eres un tío sincero y, eso no siempre está muy bien visto. La gente suele decir que le gusta la sinceridad “porque es políticamente correcto” pero eso no significa que estén siendo sinceros al decirlo. De hecho, en lo que respecta a sus errores, casi nadie quiere escuchar la verdad. Si como creo has estado diciendo la verdad siempre, la diferencia es clara: Cuando alguien dice algo negativo de uno de tus compañeros pueden tomarlo como una forma de tomarles el pelo, desquitarse de otro comentario hecho previamente etc... pero tú... Si siempre dices la verdad pura y dura, no puedes esconderte detrás de un: “estaba cabreado, te la estaba devolviendo...etc” Tu siempre dices la verdad. Si has llamado ¡Tonto! a alguien, para él, significa sin lugar a dudas  que tiene muy baja inteligencia. Tu “¡Tonto!” nunca será tomado como una simple exclamación en un momento de ofuscación. Has elegido ser sincero, y eso para mí esta muy bien, pero no debes olvidar que lo que has conseguido exige cierta responsabilidad. Tu fama de sincero, puede hacer que tus palabras corten más que el cuchillo mejor afilado.


 El siguiente del (10-6-2012) Preguntaba (he querido entender) si el Wing Chun servía para encontrar buenos compañeros y amigos.
Re: Todos los deportes y actividades lúdicas, no solo Wing Chun, sirven para encontrar amigos. Otra cosa es, el tipo de personas que quieras a tu lado. De todas formas para tener buenos amigos, es necesario seleccionarlos, no coleccionarlos. Y para eso, como ya expliqué en respuesta a un comentario hecho el (29-6-2012) en “El control del ego”. Debemos exigir a la gente que nos rodea, que no nos falle en ninguno de los pilares básicos de la amistad. Que son: Lealtad, honradez y sinceridad. Los demás rasgos de la personalidad que puedan tener o no, no son nada comparado con eso.


Otro recibido el (10-6-2012) exponía: “Si se dice que el Wing Chun es un estilo interno. ¿Entonces por qué muchos alumnos recurren a las pesas?
Re: Bueno, el trabajo con pesas no tienen por qué ser algo malo (Aunque yo prefiera gastar el tiempo en entrenar Wing Chun) siempre que entrenemos los grupos musculares que interesan y dispongamos de mucho más tiempo después de las clases. Que sea un estilo interno, no significa que no se utilice la fuerza muscular. Si me apuras, se utiliza sólo la justa.


En otro del (07-12-2012) se me preguntaba directamente sobre qué estrategias utilizar contra ciertas personas que según él consultante le estaban molestando.
Re: Por favor, dejad de hacerme ese tipo de preguntas. No las voy a contestar. Aunque lo que si que voy a decir en este caso, es que si está utilizando el plural y se trata de un adulto, algo malo ha tenido que hacer el consultante para que varias personas se pongan a la vez en contra suya. Lo mejor en este caso, como ya he explicado en el articulo anterior es que sea educado, dé las explicaciones que tenga que dar y en caso necesario se disculpe.


Se que no os he respondido a todos. Lo intentaré en cuanto disponga de más tiempo para ello.






J.R. Moreno.




lunes, 2 de julio de 2012

POR QUÉ LAS NORMAS DE CORTESÍA.


No soy muy dado a utilizar las palabras y frases de cortesía tradicionales en los entrenamientos. Eso es algo que saben todos mis alumnos, pero que no utilice el lenguaje arcaico y tradicional, no significa que no inculque en ellos los conceptos que existen detrás de toda esa tradición. Quien me ve entrenar con mis alumnos avanzados a veces se asusta. No utilizamos guates, ni coquilla, y sólo en algunas ocasiones espinilleras. Siempre existe contacto, eso sí (aunque los demás no lo perciban), con cierta moderación. Cuando los neófitos asisten como espectadores a un entrenamiento en el que están incluidas las cinco distancias: y nos ven lanzar patadas, seguidas de puños, codos, rodillas... y acabar en el suelo lanzando series de puños a toda potencia para terminar o hacerlo con una luxación que sólo aflojamos cuando el otro da muestras de sentir verdadero dolor y antes de causar un daño definitivo. Algunos se preguntan donde está la cortesía, las normas e incluso la suavidad y cuidado que pido a los alumnos constantemente. Es difícil para ellos creer, que golpes de puño en la garganta que suenan como fuertes bofetones, puedan llevar algún tipo de control. E incluso que las luxaciones, que a veces provocan fuertes gritos en el contrario puedan tenerlo.

Esto se consigue en realidad entendiendo lo que significan esas frases tradicionales que se utilizaban antes y después de un entrenamiento o ejercicio especifico a dos.

Hemos de entender, que las “Artes marciales” ( *aunque crea que este nombre no es el correcto). En el pasado no eran cosa de broma. Y se utilizaban principalmente para sobrevivir.

Pero hablemos del presente. ¿Qué importancia tienen esas normas hoy día?

Para explicarlo voy a contar algo que ocurrió hace muchos años. Cuando yo sólo tenía diecisiete:

Estaba con mi gran amigo Jorge Maqueda, cuando alguien que ni siquiera recordaba haber visto antes: un chico muy alto y bastante delgado, se le acercó y le explicó que dos chicos que solían estar por donde nosotros nos movíamos, no paraban de increparle y perseguirle. Tuvimos que deducir que quería  ayuda, porque en ningún momento la pidió. Al principio creí que Jorge no le iba a hacer ni caso, pero cuando vi que se paraba a escucharle, llegué a pensar que le ayudaría. Sin embargo Jorge estaba curado de espanto.

“¿Que les has hecho tú?” Preguntó. “Nada, te lo juro”. Se apresuró a contestar. Jorge quedó pensativo unos segundos... “Nadie hace nada por nada”. Continuó. “Quizá tu no sepas que les has hecho. Pero todo tiene siempre un motivo. Yo les preguntaría, y después me disculparía”. Seguidamente continuamos andando sin hacerle ya ningún caso.

Todo pudo haber quedado allí, pero que alguien tenga apariencia de pusilánime y debilucho no es motivo para no tener un orgullo superlativo y, por supuesto, sufrir las consecuencias de ello.

Unos días después, no eran dos, sino tres chicos los que lo rodeaban y comenzaban a lanzarle continuas bofetadas y puntapiés. Cuando llegamos Jorge y yo, ya tenía la cara totalmente roja a causa de los bofetones. En principio no era nuestro problema, pero Jorge tenía un lado bueno que no podía ocultar. “Ya es suficiente”. Les dijo mientras los apartaba de él.

El chico estaba temblando de rabia e intentando contener los pucheros para intentar no romper a llorar. Cosa que no consiguió. Los otros tres lo miraban con cara asco. Comprendí que lo único que les impedía seguir abofeteándolo era que Jorge estaba allí y todos sabían quien era él. Lamentablemente el chico todavía llorando hizo la mayor estupidez de su vida. “Que sepáis”. Dijo entre sollozos. “Que sois todos unos h... de p...”.

Inmediatamente, aquellos tres, esquivaron a Jorge y arremetieron con mucha más violencia contra aquél pobre idiota. Recuerdo perfectamente que Jorge se volvió y me miró con una mueca de estupefacción y encogiéndose de hombros mientras sonaban los golpes. Como diciéndome: “¡Si se lo está buscando el sólo!”

Jorge al poco volvió a intervenir.

Esta vez aquél individuo no tenía la cara roja de los bofetones, sino de la sangre que salía de sus labios y su nariz: “¿Pero tu eres tonto? ¿Los paro y encima tu les faltas al respeto? Pírate de aquí anda, antes de que te maten. Y no seas tonto y no vayas a volver.”

A veces la estupidez humana no tiene limites, pensé.

Luego Jorge me explicó que aquel idiota era un orgulloso de mierda y que nunca se me ocurriese hacer nada por nadie como él.

No volví a ver a aquel chico nunca más. Pero estoy seguro que si no se disculpó, y estoy seguro de que no lo hizo, aquellas situación se repitió muchas más veces.

¿Que nos puede aportar lo que hay detrás de las frases arcaicas y tradicionales de las artes marciales?

Bien, tanto en las artes japonesas como en las chinas, el que va a ejecutar la técnicas dice algo así como: “Gracias por dejarme utilizar tu cuerpo para entrenar” y el que las recibe dice al final: “Gracias por no haberte empleado con demasiada dureza”. Lo curioso es que esta última frase también se emplea, aunque el que realiza la acción golpee por accidente a su compañero. Evidentemente el causante del accidente también se disculpa.

¿Por qué todo esto?

¿Os imagináis a dos practicantes de Wing Chun, entrenando con los palos largos o peor aún con las espadas dobles y que uno de ellos resulte golpeado por accidente y responda a su compañero diciendo: “Quiero que sepas que eres un h... de p...”?

Siempre hay tiempo para disculparse, siempre hay tiempo para ser educado, los valientes se disculpan, los cobardes creen que es signo de debilidad.

Fortalecer el carácter es fortalecer nuestra consideración por el prójimo y mostrar respeto a quien se lo gana.



J. R. Moreno.                www.unionrmwingchun.com

miércoles, 20 de junio de 2012

EL CONTROL DEL EGO.


Me atrevería a decir que todos los que por suerte ya hemos vivido unos cuantos años tenemos a algún familiar o amig@, al que una persona que llegó de fuera le dejó sin personalidad, sin familiares y sin amigos, convirtiéndole en un zombie al que poder manejar a voluntad. Desgraciadamente, no son hechos aislados que ocurren muy de vez en cuando, sino algo cotidiano en las relaciones sociales.


El denominador común de estos personajes que se dejan abducir de sus círculos familiares y de sus amistades más cercanas. Es su absoluta ineptitud para controlar el ego.


Cuando hablo de estas situaciones con mis amigos más cercanos le llamamos “termostato” y en principio funciona de forma parecida. Pueden adularte y eso te gusta como a cualquiera. Pero cuando el ego empieza a tomar dimensiones inadecuadas, el motor que nos hace hincharnos, se para. Las siguientes adulaciones ya no tienen ningún efecto.


Uno de mis grandes amigos me contaba no hace mucho:

“ Sí. Sí. Todo iba perfecto. Pero empezó a decirme de forma casi hipnótica que yo era su héroe y me desinflé”.


He de decir, que ninguno de los que tenemos ese “termostato” lo hemos conseguido con entrenamiento, o porque alguien nos lo hayan enseñado. Es algo que vino con nosotros de serie.


Sin embargo, los que buscan alguien a quien poder aislar y manejar a voluntad sí que han sufrido un entrenamiento intensivo del tipo ensayo y error. Prueba de ello es que todos tienen un pasado oscuro que ocultar. Producto de sus propios planes malvados que fracasaron por falta de experiencia. Aún así, casi siempre, tarde o temprano, consiguen embaucar a algún pobre diabl@ de ego incontrolable al que terminan por arruinarle la vida.

¿Quiero decir con esto que el que nace sin “termostato” es carne de cañón, y que no hay nada que se pueda hacer?


Lamentablemente, si es un adulto, poco o nada se puede hacer. Sólo con un niño, incluso con un adolescente se puede tener cierto éxito. Enseñándole dónde mirar y qué significan realmente lo que ellos ven como algunas de las más bonitas adulaciones.


Hay dos tipos de personas que son más propensos a ser abducidos y que tarde o temprano lo son:


Los más fáciles, contrariamente a lo que muchos creen, son los del tipo agresiv@, que recurren al insulto y comentarios despectivos en cuanto no se salen con la suya. Y lo son por su ego exacerbado y porque a consecuencia comportamiento, su circulo de amigos suele ser pequeño o nulo y sus lazos familiares inexistentes.


Los otros suelen ser del tipo “buenaz@”, que si bien suelen tener buenas relaciones familiares y de amistad. Sin embargo tampoco pueden controlar su ego. En realidad son un calco de los primeros, pero con una visión social que les hace utilizar la falsa humildad para no ser descubiertos. Seguramente en el pasado alguien se empeñó en enseñarles la ventaja de ser humildes. Y ellos sólo se esforzaron en parecerlo.

La pregunta del millón es: ¿Qué dice o hace el abductor/a para conseguir lo que quiere?


Siempre, sin excepción es lo mismo: “El abductor/a se presenta como alguien vencido por el mundo y la sociedad, al que sólo tú comprendes, al que sólo tú respetas, al que sólo tú crees, eres tú el héroe que l@ protege del mundo”.


Si eres alguien con “termostato”, no te hincharás lo suficiente como para que el engaño dure mucho tiempo. Lo que te hará preguntarte por qué nadie l@ respeta, por qué nadie l@ cree etc...
Y en ese instante el “abductor/a” huirá despavorido.


Cabe aquí una anotación importante que uno de mis amigos hizo una vez: “Los dos obtienen lo que se merecen y eso no tiene discusión posible”.

Es importante esta escenificación, no por lo que se pueda hacer con egoístas y maquinadores. Sino por cómo podemos controlar nuestro ego las personas normales y corrientes.


Como ya he dicho: “O tienes termostato o no lo tienes” Pero si los que lo tenemos, queremos vivir emocionalmente con comodidad. Necesitamos regularlo.


Si lo mantenemos cerca del máximo: Nos sentiremos más confiados, pero seremos propensos a ser engañados durante más tiempo.


Si lo mantenemos en el mínimo: Estaremos más protegidos frente a la manipulación. Pero nuestra autoestima se resentirá.


Tal como hacemos con los electrodomésticos, debemos encontrar el grado de confort.


Este es el primer paso del autodominio. Con el grado de confort bien ajustado, nuestras reacciones serán más precisas y justas. Y podremos por ejemplo; reírnos de los insultos más feroces y observar al mismo tiempo, qué intención lleva el que los lanza e intuir sus debilidades para utilizarlas en su contra.



Lo que poca gente sabe:


Los guerreros famosos de la antigüedad no tenían esa actitud cándida y noble que nos muestran algunas películas. Sino una visión totalmente realista de las situaciones. Algunos incluso eran expertos en sacar de sus casillas a todos aquellos a los que posteriormente vencían sin esfuerzo. Estos guerreros no sólo tenían un buen termostato de serie. Sino que además lo habían ajustado con precisión milimétrica.

J. R. Moreno.

viernes, 1 de junio de 2012

CHI GUNG SIU NIM TAO (La forma interna)


http://www.unionrmwingchun.comSon pocos los que conocen la forma Siu Nim Tao en su aplicación interna. Quizá en parte por considerarse en un principio por algunas escuelas como algo muy avanzado o quizá porque la mayoría de los que se acercan al Wing Chun buscan sistemáticamente solo aquello que les sirve para el combate y la defensa personal. Perderse sin embargo lo que la aplicación interna del Wing Chun, puede hacer por nosotros suele ser un grave error. Máxime cuando dejamos de ser unos adolescentes y nuestros músculos, casi siempre mucho más fuertes, pierden elasticidad. El ir ganando fuerza en el paso de adolescente a adulto sin que por ello nuestros músculos y tendones pierdan sus otras facultades es un objetivo claro en Wing Chun desde el principio de su creación. ¿Pero que hacemos si ya somos adultos y nuestros músculos y ligamentos ya han perdido esa facultad? Podemos repararlos!!! No somos conscientes de ello, pero cuando un músculo o tendón se inflama, en ese proceso absorbe agua del cuerpo, cuando después de un tiempo se deshincha y vuelve a su forma original el agua se va, pero deja atrapada en el músculo pequeñas cantidades de cal y otros elementos que poco a poco acortan las funciones de este. Por medio de los denominados estiramientos activos, se puede recuperar movilidad. Yo mismo soy un vivo ejemplo de ello. Cuando aprendí esta variación de la forma llevaba varios años arrastrando una tendinitis que me impedía levantar con comodidad el brazo por encima de la cabeza y estriarlo completamente. Hoy día puedo decir que he recuperado la movilidad por completo!!! Y la forma interna no sólo tiene efectos sobre los músculos que nos mueven, sino también con los que nos hacen respirar. Voy a dejar para los espiritualistas ese otro tipo de supuestos beneficios que se le atribuyen en el plano espiritual. En el emocional, del sí que puedo hablar, y modestamente creo que bastante, he de decir que no es ni mucho menos lo que la mayoría de la gente piensa. Es cierto que al realizarla correctamente y con cierta lentitud, se puede obtener un efecto inmediato similar a eso que llamamos tranquilidad. Pero salvo excepciones en que puede continuar sintiéndose pasadas varias horas, lo normal, en este mundo tan rápido en que vivimos, es que ese efecto no vaya más allá de los veinte minutos. No pasa nada, no fue creada para eso. El control emocional necesita, técnica, táctica y estrategia y la forma interna sólo es la primera: “Poner un coche en marcha, no nos capacita para conducir, ni para planificar un viaje”

Eso no significa que el Wing Chun; al menos en nuestra escuela, no disponga de métodos para aprender a desenvolvernos con eficiencia en los otros dos aspectos, sólo que la forma interna está especializada en crear y recuperar la armonía necesaria en nuestro cuerpo. Las tácticas y estrategias de afrontamiento, por ejemplo, escapan a su cometido; sin embargo, como casi todo en Wing Chun, es la pescadilla que se muerde la cola: si no conseguimos primero armonizar nuestro cuerpo físicamente, estaremos siempre con demasiada tensión como para poder aplicar con eficacia alguna de ellas.

Otro aspecto que se desconoce de la forma interna, es que ella es la responsable de abrir el camino para que en un futuro podamos aplicar ese tipo de fuerza explosiva, denominada fat yin de la que tanto se habla en todos los estilos chinos. En realidad lo que conseguimos con la forma interna es aumentar el rango de actuación de los músculos. Por poner un ejemplo: digamos que nuestros músculos son tornillos, cuando los fortalecemos tienden a acortarse, con lo cual somos muy fuertes solo en un rango de movimiento o una distancia (si así lo preferimos) limitados, la forma interna hace que esos tornillos que representan los músculos sean mucho más largos, con lo que seremos igual de fuertes en todo el recorrido. Otro aspecto importante es la estructura, primordial en la Siu nim tao normal, y que aquí necesita de un grado de concentración mayor. La primera vez que me explicaron este concepto, me dijeron: “es algo parecido a colocar el cuerpo de tal forma que se sostenga por sí sólo, sin la participación de la fuerza muscular”. Evidentemente esto no es exactamente así, si pudiésemos relajar completamente todos los músculos caeríamos inmediatamente al suelo. Lo que se hace es tonificar los músculos e intentar que el gasto de energía sea el mínimo.

¿Dónde está el chi? Se preguntarán algunos. Creo que demasiadas veces he sido más que hiriente con muchas personas tendentes a creer en todo tipo de “magias sin sentido” así que esta vez voy a ser un poco más comedido. Chi es eficiencia, no magia. Y ha estado todo el tiempo, delante de las narices de todo aquel que haya practicado con dedicación.

      
    J. R. Moreno.                    
www.unionrmwingchun.com