miércoles, 26 de octubre de 2011

EL PODER DE LOS JEDI II

Responder a todos los que me habéis enviado correos preguntando esto y lo otro se me hace casi imposible. No obstante voy a intentar despejar algunas dudas, a los que me habéis escrito, en esta la segunda parte de : "El poder de los Jedi..."


Uno de vosotros me preguntaba el por qué me he fijado tanto en las malas personas y no en las buenas.

Bien, las personas son dignas de estudio por dos razones:


-Una que sean personas si no tocadas por la genialidad, al menos por una habilidad fuera de lo común.


-La otra razón sería que hiciesen las cosas tan mal, tanto para ellos mismos como para los demás, que en sí, fuesen un auténtico manual de lo que NO se debe hacer.


Encontrar personas extraordinarias es muy difícil. Hoy día no dispondría de más de cinco personas a mi alcance para estudiar; sin embargo, mi estudio de “vampiros emocionales”, “matones”, y otros tipos de gente indeseable cuenta con veinticinco archivos detallados, tanto en fechas, como en hechos (a veces de más de un año de duración), Y un centenar de notas sueltas, no tan detalladas, de otras tantas personas que si bien no estaban incluidas en mi grupo de estudio, si hicieron o dijeron algo digno de apuntar.


Por otro lado, los individuos extraordinarios y geniales suelen ser muy buenas personas, y no estaba dispuesto ni moral ni éticamente a pincharles aquí y allá para sacarles una información, que por otra parte me darían gustosos simplemente preguntando.


Esa misma moral, no me impedía tratar como a una cobaya de laboratorio, a unos individuos que trataban de engañar, manipular, humillar, etc, etc, tanto a mí, como a un montón de buenas personas de su alrededor.


Uno de vosotros también me hacía un comentario bastante extenso sobre las drogas que espero le sea respondido con lo que voy a contar a continuación:

Bien, el dato es que todos los sujetos de mi estudio sin excepción tomaban: o grandes cantidades de alcohol o algún tipo de droga.


¿Esto significa que estas personas son así por el consumo e estupefacientes?


Pues no, absolutamente no. Estos individuos se acercaron al mundo de las drogas siendo lo que son.


He de decir aquí ,que por motivos más que personales, mi posición frente a las drogas es más que beligerante y no hay nada que me hubiese gustado más, que poder echar la culpa a las drogas de que existan vampiros emocionales y maleantes. Pero no es así, porque los datos no dicen eso ni mucho menos.


Lo que sí que es cierto es que este tipo de personas necesita las drogas para poder subsistir como lo que son.


¿Por qué? Pues porque es la única forma que tienen de acallar su conciencia.


En occidente, se habla casi exclusivamente de mente y cuerpo. Por lo que para nosotros los occidentales resulta más difícil de entender.


Partamos entonces desde el modo oriental:


En el modo oriental, se habla principalmente de la mente, las emociones, y la conciencia.


-Las emociones: son el motor tanto del cuerpo como de la mente.


-La mente: es un almacén de datos, un simple reproductor de dvd, que sólo puede manejar la información que le introducimos.


-La conciencia: es eso mismo que nos decían de niños cuando nos hablaban de nuestro “Pepito grillo” e historias similares. Sólo que en occidente se nombra como algo externo a nosotros. En oriente la conciencia es nuestro autentico “yo”.


Nosotros, tendemos a confundir la mente con la conciencia. Y eso es la fuente de muchos de nuestros problemas. Pero lo cierto es que la mente es como mucho un ordenador. Y depende de los datos introducidos pensaremos de una forma u otra. Por lo tanto es fácilmente manipulable.


Sin embargo nuestra conciencia siempre estará ahí como un latido. Y si hacemos algo que consideramos que no está bien, nos martilleará sin parar hasta hacerlo insoportable.

Lamentablemente, los “vampiros emocionales” y demás maleantes, en vez de corregir su actitud, recurren a los narcóticos para dejar de escuchar ese latido punzante.


Aún así, ni el alcohol ni las drogas logra acallar la conciencia por mucho tiempo, como mucho consiguen atenuar la sensación de vacío que les produce el acto de manipular y dañar a los demás.


Respondiendo a otro de vuestros correos:

No. Mis comentarios no son precisamente “políticamente correctos”, pero el caso es que en este mundo hay buenos y malos. Y da igual lo que os digan para poder manipularos... Gente con una infancia infeliz puede ser muy buena persona y, al contrario, alguien proveniente de una familia bien estructurada, puede ser un auténtico demonio manipulador.


Y para el “buenista” que trataba de convencerme de que todo el mundo puede cambiar:


Bien, nada en esta vida es imposible, yo lo único que puedo decir es que ninguna persona manipuladora de las que he conocido ha cambiado jamás. Supongo que para ellos es más que válido el refrán: “La cabra siempre tira al monte”. También es verdad que; una pequeñísima minoría de individuos violentos y algunos matoncillos de los que he ido conociendo si que han sabido rectificar su modo de vida en un momento dado. Lo que demuestra que son enfermedades diferentes. No que los “Vampiros emocionales” puedan cambiar...


No sé si los Jedi de George Lucas están basados solamente en las leyendas de samuráis como dice mucha gente o en el mundo de las artes marciales orientales en general. Lo cierto es que hace muchos años, llegó a mi una revista de EEUU en la que se reproducía unas paginas de un libro muy antiguo escrito en chino.






En un trocito de la traducción podía leerse:


“Según este general, lo que hacía invencibles a los monjes Shaolin no era su destreza en artes marciales, sino que el tener la conciencia tan limpia les hacía inmunes al miedo”.

J.R. Moreno.

domingo, 16 de octubre de 2011

REFLEXIONES DE MI PRIMER DÍA DE CLASE RMWINCHUNG

      Mi primera clase de iniciación de este viernes tarde-noche:

Llegué al pabellón con cierta incertidumbre y curiosidad porque aunque no soy una persona agresiva ni que trate de resolver las vicisitudes de la vida de forma violenta, sí tenía cierto interés por las virtudes del método. Especialmente por lo del autocontrol y la parte de meditación.

La verdad es que me sorprendió gratamente porque en cuanto pasaron los primeros cinco minutos y por fin me “lancé” a participar, me di cuenta de una cosa sorprendente: “La base es algo sencillo ... son movimientos muy simples” pero lo importante es hacerlo correctamente, ... vamos que mi cabeza me decía: “pero si es muy sencillo”, ... pero mi cuerpo se resistía y empezó una lucha interna por superarme a mí misma. Con ayuda del profe, que estaba muy pendiente y constantemente atento a las dudas de todos y cada uno de nosotros/ as, empecé a ver “ciertos” progresos en mis movimientos que llevaron a animarme y a querer seguir aprendiendo. También fui consciente de que no se trata de actuaciones agresivas, siempre y cuando la otra persona no provoque este tipo de reacciones.

Y lo que más me gustó fue que en los orígenes, el método había sido creado por una mujer, es decir por alguien “aparentemente” más débil y sin embargo capaz de poder defenderse y de “sentirse capaz de poder hacerlo”, de cierta confianza en mí misma que en principio pudiera ser física pero que empecé a notar que también podría ser mental.

Por otro lado, al final de la clase hubo un momento “zen” (para mí), fue cuando nos mostraron la “forma” y que todos tratamos de imitar. El notar cómo uno es consciente de cada trocito de nuestro cuerpo, y conscientes de que según cómo nos movamos, podemos sacarle partido y sobre todo ... ser consciente de los pequeños “sonidos” que nos rodean, ... unos grillos, un tic-tac del reloj del Sr. que tenía dos puestos más allá ... fue un momento precioso que me hizo pararme y darme cuenta de lo importante que es cada uno de los momentos de nuestra vida, tanto, que no debo perderlos sino invertirlos...

                                                           María M. Hdez.