martes, 8 de marzo de 2011

La estética del wing chun.

Un joven practicante de Wing Tsun me comentaba no hace mucho, lo frustrante que resultaba para el, ver en acción a un gran maestro. Y en ese sentido me hablaba mal de todos, tanto de los de su rama como de los de muchas otras: < < ¡Es que parecen estar cazando moscas! > > Justificaba.

Es cierto que los movimientos de los grandes maestros, no resultan para nada atractivos estéticamente hablando. Pero es que la verdad... les importa un pimiento la estética. Para un buen entendido en Wing Chun, la eficacia, es la mejor estética. No importa si tu posicion parece estar en desequilibrio, si no lo está. No importa que tus golpes parezcan ineficaces, si realmente funcionan. La verdad es que para los que sabemos lo que tenemos entre manos... lo realmente feo es ese movimiento que se tensa al final acabando en una posición firme, con todo el cuerpo rigido como un palo. Quizá esa forma de hacer las cosas se inventó para que en ese momento alguien pueda hacer una foto sin que resulte borrosa. Porque daño... solo puede conseguir hacérselo a si mismo. No es de estrañar que en sus clases, el calentamiento ocupe más de un tercio. Tienes que calentar bien los musculos para que puedan llegar a soportar semejante cantidad de bruscas contracciones sin llegar a lesionarte. Y el caso es... que la mayoria de las veces ni siquiera así consiguen evitar tan desagradable situación.

Algunos de estos supuestos maestros se forran literalmente con la venta de sus caros DVDs mientras cientos de personas sufren de tirones dia sí y día también.

Pero volvamos a los grandes maestros de verdad... en especial a uno de los más denostados por el motivo que comento aquí: La falta absoluta de estética.

Está practicando CHI SAO con su alumno más avanzado. Que; dicho sea de paso estéticamente al menos, es infinitamente mejor que él. Este trata de golpear al gran maestro pero por supuesto no lo consigue. El joven practicante que me acompaña me hace saber que su alumno no le golpea por respeto. Porque el maestro siempre llega tarde a interceptar los golpes. Yo miro al chico con cara de incredulidad y este por supuesto se sorprende: < < ¿Qué? Está claro que no le golpea porque no quiere. En todos los golpes se para a dos palmos de distancia para darle tiempo a parar. ¡Si está muy claro! > > En ese momento le invio a levantarse y nos colocamos más o menos en la misma posición en la que estaban ellos y, le invito a golpearme. Por supuesto él no se queda a dos palmos por precaución. Yo le intercepto cuando sólo le queda uno para llegar a mi rostro. Sólo tengo que dar un minimísimo tirón después del contacto para dejarle en desequilibrio, instantes después tengo sus dos manos atrapadas con mi izquierda y, sin ninguna oposición y con algo de guasa por mi parte, simulo atacar sus ojos con las llemas de mis dedos índice y corazón.

En Wing Chun, no se bloquea ni se para hacia los lados, se intercepta. Te pueden interceptar a tres palmos de tu objetivo. Pero cuanto más te acercas a este, más probabilidades de perder el equilibrio. Esa es la trampa malevola del gran maestro. Que sonrie cuando su alumno no se arriesga y se queda a dos palmos del golpe.

La estética del WING CHUN está en sus conceptos y tácticas. No en poses absurdas para fotos y videos. La belleza del WING CHUN es parecida a la del ajedrez cuando practicamos CHI SAO. Y en el combate también es algo parecido. La diferencia es que todo termina en unos pocos movimientos...

J. R. Moreno.