miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA ESTRUCTURA ADECUADA.


El ORDEN.

Tener un buen protocolo de actuación, se basa, sobre todo en el orden. Por paradójico que parezca el hacer todas las tareas una detrás de otra, es más rápido que hacerlas todas a la vez, incluso cuando hablamos de simultaneidad en Wing Chun hacemos una cosa detrás de la otra. Por ejemplo: contactamos, cedemos a la fuerza girando, y golpeamos. Parece un sólo y único movimiento, pero no es así, lo que no se hace es pausa alguna, incluso se comienza el siguiente movimiento un poco antes de haber terminado el anterior. Es un protocolo muy bien estructurado, que una vez entrenado adecuadamente nos evita tener que pensar y, tener la mente libre para otras tareas siempre es una ventaja.

EL MIEDO A LAS REACCIONES AUTOMÁTICAS.

Esta reacción es muy normal en todos, el niño que aprende a montar en bicicleta puede dirigirla correctamente y en equilibrio mientras cree que su padre, que está detrás, le sujeta y caer cuando advierte que no es así. Queremos ser totalmente conscientes de lo que estamos haciendo en todo momento porque tenemos un miedo irracional al error. Pero lo cierto, es que las reacciones automáticas suelen producir muchos menos errores que las pensadas en el momento.

PERFECCIONAR LAS REACCIONES.

Para crear un buen protocolo de actuación primero tenemos que determinar el tipo de situación al que vamos a enfrentarnos. Y para ello necesitamos basarnos en la experiencia. Bien sea la nuestra, o la de otra persona que se preste a contarnos todos los detalles sin obviar ninguno.

Mucha gente se queja de repetir una y otra vez los mismo errores. Bien, acabemos con eso. Normalmente son esas situaciones en las que perdemos y nos sentimos abatidos y humillados las que suelen repetirse. ¿Por qué? Pues simplemente porque queremos olvidarlas cuanto antes, y tanto si conseguimos hacerlo como si no, con esa forma de actuar perdemos la información que haría que en un futuro nos enfrentáramos a una situación parecida con mucho más acierto.

COMO CONSEGUIR MÁS EXPERIENCIA ÚTIL.

Hace muchos años que no participo en ningún juego de estrategia. Pero he de reconocer, modestia a parte, que era un buen jugador. Aunque no siempre fue así. El primer juego de estrategia que llegó a mis manos me puso de los nervios y después de numerosas partidas en las que no conseguía completar siquiera de la primera misión, estuve a punto de abandonar y tirar el dichoso juego a la basura. Por suerte… la enésima vez que lo intenté, comprendí que mi error no estaba en “no ganar”. Sino en la forma que tenía de perder. Cada vez que veía que me sería imposible completar la misión sin éxito, paraba y empezaba de nuevo. El resultado es que afrontaba cada nueva partida sin la experiencia que hubiese adquirido al intentar llegar lo más lejos posible en la anterior. Y sólo tuve que actuar de esa forma una vez para poder ganar.

RECOGER LA INFORMACIÓN

La mejor forma de recoger información es sin duda cambiar el chip cuando sabemos que ya yo hay ninguna posibilidad de ganar. Desde ese momento nuestra meta es aprender, no ganar. ¿Cual el la mejor forma de aprender? Pues cuando no tenemos una experiencia previa en la que basarnos es tan simple como el ensayo y error. En palabras de un buen amigo: “Es como cuando te hacen las pruebas de la alergia. ¿Y qué son las pruebas de la alergia? Pues… simplificando… voy a pincharte con todo lo que tengo y si se te hincha. ES QUE ERES ALERGICO A ESO.” Puede parecer una respuesta un tanto cómica pero es tan simple como efectiva. Si estamos entrenando con un compañero mucho mejor que nosotros, podemos intentar muchos golpes diferentes, es casi imposible que sea bueno defendiendo absolutamente todo. Y esa información la utilizaremos en el próximo combate contra él o, alguien con sus mismas características. La misma operación podemos hacer cuando alguien nos fastidia en el trabajo porque quiere nuestro puesto o por alguna otra oscura razón, incluso si el trabajo no nos gusta debemos “pinchar con todo lo que tengamos” quizá en el futuro estemos en la misma situación y en uno que realmente nos guste, entonces sabremos contrarrestar la presión de cualquiera. De la misma forma se hace con aquél que nos traiciona y utiliza información nuestra para hacernos daño. Muchos se sienten tan mal que cortan la relación rápidamente… No, primero se “pincha con todo lo que tenemos” algo se le hinchará, y cuando hemos obtenido la información suficiente, se corta la relación. Esa es la única forma de no ser una de esas personas que se queja continuamente de repetir una y otra vez los mismos errores.

EN CHI SAO.

Durante el chi sao podemos hacer algo parecido. Si se está con alguien netamente superior es normal perder, así que mientras se pierde, se observa detenidamente como se es derrotado. Quien así lo hace progresa más rápidamente. La frase: “Déjame que lo repita que me ha salido muy mal” sólo debe ser utilizada en los primeros estadios del aprendizaje. Después de eso, lo mejor siempre es observar una y otra vez como se pierde, llevando el ejercicio siempre hasta el final.

J. R. Moreno.

jueves, 2 de septiembre de 2010

DAR CERA... PULIR CERA...


El ENTRENAMIENTO A LA ANTIGUA USANZA.

La famosa frase “Dar cera… Pulir cera…”de la pelicula “Karate Kid” (1984) protagonizada por Ralph Macchio y Pat Morita, no es sólo algo original y divertido que salió de la cabeza de los guionistas. Lo que nos muestra es, el tipo de entrenamiento que un gran maestro daba en el pasado, a algunos alumnos escogidos. Siempre se ha dicho que esta forma de enseñar era para probar al alumno y fomentar la humildad y el respeto a sus mayores, que también, pero la verdadera y última razón no es esa.



LA PASTILLITA PARA APRENDER WING CHUN.

En este mundo tan moderno en que vivimos, lo queremos todo concentrado. Queremos ahorrar tiempo en todo, hasta en comer… así que si no hay que masticar, mucho mejor. No leemos libros porque… “ya sacaran la película ¿No?”. Y claro por esa regla de tres… cuando vamos al gimnasio no queremos una clase de una hora, no, la queremos de cuarenta y cinco minutos si puede ser y, con mucha actividad, que sudemos mucho, porque eso significa que estamos entrenando a tope y en menos de un año seremos unos crack. “¿No?”. “¡PUES NO!” “Eso solo significa que has sudado mucho y que tienes que beber agua para recuperar líquidos”. Pero pongamos que tu entrenamiento durante esos cuarenta y cinco minutos o una hora ha sido bueno. Te duchas y en cuanto sales del gimnasio, ya estas moviendo el cuerpo de la misma forma que lo hacías antes de entrar, es decir, de puñetera pena. En el extremo contrario, algunas chicas y chicos empiezan al poco tiempo de ir a entrenar cualquier deporte, a estirar la espalda y sacar el culo hacia atrás, no sólo para insinuarse, que también, sino para demostrar que andan con la espalda recta. “A eso no se le llama andar con la espalda recta. A eso se le llama futura escoliosis, pero allá ellas y ellos”. No es que haya que moverse de una forma antinatural por estar aprendiendo algo nuevo. Pero, si en el gimnasio levantas todos los los pesos con las rodillas… ¿Por qué al llegar a casa lo haces con la espalda? ¿Por qué, para alcanzar algo giras y te apoyas en la punta de un pie casi perdiendo el equilibrio? ¿Y por qué, para terminar te tumbas en el sofá describiendo con el cuerpo una C casi imposible mientras alcanzas las palomitas que has dejado en la mesa con la punta de los dedos? Pues la respuesta es muy sencilla. El gimnasio es nuestra pastillita concentrada de Wing Chun, de aerobic, musculación o cualquier otra cosa que estemos practicando. Y los concentrados… siempre tienen muchas carencias.



SIN UN GRAN MAESTRO

No todos tenemos tenemos a un gran maestro que nos diga como pintar una valla, como encerar un coche, como servir el te, como fregar el suelo, como conducir…etc. Pero si somos un poco inteligentes, si que podemos intentar realizar todas nuestras tareas de una forma lo más parecida posible a como hemos entrenado. De esa forma, en un año, no, pero quizá en tres… podamos ser suficientemente buenos.

J. R. Moreno.